Artículos de Cibersur
Por Paco Olivares.
Viernes, 11 de Diciembre de 2009.
Lo que nos dejó 2009
Se acaba el año y es momento de reflexionar sobre los cambios y las tendencias que nos deja el año que se va.
2009 ha sido, definitivamente, el año de las redes sociales y el año en que Tuenti y Facebook se han consolidado, al menos en España, como las redes más populares frente a MySpace o Hi5. 2009 ha sido también el año del crecimiento y expansión de Twitter que de ser una especie de SMS para ordenadores ha pasado a convertirse en el perejil de todas las salsas.
2009 nos deja bajadas en los precios de las tarifas planas de Internet para móviles y mucha publicidad en Navidad de smartphones, así que lo que toca ahora es conjugar lo uno y lo otro y esperar a que los Reyes Magos nos traigan a todos las redes sociales al móvil, una novedad que demuestra que no sólo de correo electrónico vive la tarifa plana móvil.
¿Qué traerá 2010?
Es muy difícil hacer un pronóstico de cómo va a funcionar un año entero en este campo y cuáles serán los servicios o tecnologías que se impondrán. Lo que sí es seguro es que durante este año se va a escuchar hablar mucho de Google, porque será durante 2010 cuando se extiendan y se desarrollen algunas de las últimas ofertas de la compañía.
Google Wave: Es la apuesta más arriesgada de la empresa, un entorno de comunicación y colaboración que hasta ahora está pasando con más pena que gloria. Para poder probarlo hay que ser invitado y tras la primera fiebre de deseos de ser invitado, parece que ya no hay tanto interés en ver qué se esconde tras la “ola” de Google. La primera reacción de los recién llegados suele ser algo así como: ¿y con esto qué se hace?
Chrome OS: Tras estrenarse en el mercado de los navegadores de Internet, Google da el salto a los sistemas operativos y nos presenta, casi cuando se acaba el año, Chrome OS, una especie de híbrido entre sistema operativo y navegador de Internet, algo completamente lógico puesto que para Google todo está en Internet y el navegador es la herramienta de contacto entre el usuario y la web.
Google Map Navigation: También presentado en el último trimestre de 2009, aunque de momento sólo se puede usar en Estados Unidos y si tienes un teléfono con Android 2.0, como el Droid de Motorola. La idea es ofrecer una aplicación basada en Google Map pero adaptado al móvil como navegador de coche, que indica los giros y que además ofrece información del tráfico en tiempo real. Los mapas se van recibiendo según se van necesitando, lo que ahorra espacio y además permite acceder siempre a los más recientes. El sistema facilita incluso recibir comandos de voz.
Android 2.0: El número de terminales móviles en cuyo corazón está el robot de Google crece sin parar y más que lo hará en 2010. Motorola, LG, HTC, Sony Ericsson, Samsung ya están montando Android en sus smartphones en lugar de Symbian. Aunque según algunos observadores, el enemigo a batir sea el omnipresente iPhone de Apple, es posible que los daños colaterales terminen afectando a Nokia, que se puede quedar solo en la defensa de Symbian, y a Windows Mobile.
Como resumen, podría atreverme a decir que 2010 será el año en el que Internet y el móvil se integren definitivamente a nivel popular. Ya veremos dentro de un año cómo ha ido la cosa.
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Por Paco Olivares.
Sábado, 31 de Octubre de 2009.
Pocos temas han levantado tanto revuelo, en la reciente historia de la Sociedad de la Información como lo está haciendo el libro electrónico en los últimos meses. El principal problema que plantea el libro electrónico, para el usuario medio, es el desconocimiento y la confusión generalizada ante tantos formatos y dispositivos diferentes. Por otra parte, se está creando el estado de opinión de que hay que tener uno de estos ya, o a lo más tardar estas navidades.
El problema del libro electrónico y sus lectores es mucho más complicado que la simple elección entre Kindle o Papyre, la cosa va mucho más allá.

Sony Reader
Vamos por partes, si nos limitamos a ver la situación actual, los lectores de ebooks no aparecen por ninguna parte, casi nadie conoce a nadie que tenga uno (eso es lo que genera principalmente la confusión) y hay poca información sobre el tema. Ya mirando con más cuidado vemos que Carrefour vende el Papyre 6.1, El Corte Inglés está vendiendo el Inves-Book 600, La Fnac vende otro, Cool-er, que en algunas web venden el Sony Reader para España (la web de Sony Style sólo vende para Estados Unidos) y por último el mítico Kindle de Amazon, el que no se podía comprar desde Europa, y que, aunque te lo trajeran de América, aquí no servía para nada, ya se puede comprar oficialmente y además es totalmente funcional, vamos que te conectas a la tienda y compras los libros igual que si estuvieras en USA.
¿Un lector de libros electrónicos para qué? -Vale, ésta es fácil, para leer, claro. Ahora es cuando la cosa se pone interesante, porque habría que distinguir, qué le vamos a meter al dispositivo: ¿libros comprados en librerías electrónicas (¡¡ojo con los formatos!!) documentos de mi ordenador, libros en pdf que ya tenía guardados? De momento, la oferta de libros comprados en librería está muy unida (y más que lo va a estar en el futuro) a ciertos dispositivos. Por ejemplo, Amazon vende sus libros en formato azw, que es el que lee Kindle, Barnes&Noble va a sacar en breve su propio dispositivo (Nook) y hasta el Sony Reader, que ya estaba en el mercado, se ha asociado a Google para ofrecer la descarga de libros desde la plataforma de Google Book.
Hay lectores que no están unidos a ninguna cadena de ventas y que leen formatos generales como ePub o Mobi, por ejemplo el Cool-er o el Hanlin eReader V3 (que en España se comercializa con el nombre de Papyre 6.1). Algunos de estos formatos generales también están soportados por los otros: Kindle lee Mobi y Sony Reader lee ePub.
¿Un libro electrónico para quién? Otra pregunta fácil. La respuesta, para todos. Sin embargo, el caso es que no es para todo el mundo, es para alguien a quién le guste mucho leer o que tenga que cargar cada día con mucha documentación (manuales técnicos, investigadores, profesores, editores, estudiantes, etc.) Dejando al margen el uso profesional, si ya en España cuesta encontrar lectores y entre los lectores muchos no querrán ni saber qué es un libro electrónico, resulta que el lector de eBooks parece destinado a una minoría y aún así me atrevo a vaticinar que no pasará mucho hasta que los periódicos nos ofrezcan uno de estos juntando unos pocos de cupones.

Kindle de Amazon
Los precios están bajando. En los próximos meses van a aparecer muchos más dispositivos con mejores prestaciones y precios más bajos, la oferta de libros va a crecer mucho, pero… Ojo, que el 99 por ciento de los que se ofrecen en las tiendas de Internet están en inglés.
¿Por qué son tan caros? Es muy posible que, si alguna vez tuviste una mínima curiosidad por el tema, hayas notado que uno de estos aparatos no baja de 300 euros, por muy poco más se puede uno comprar un netbook con muy buenas prestaciones y pantalla mayor. Esto es también parte de la confusión, un lector de libros electrónicos no tiene una pantalla de ordenador, tiene una pantalla de tinta electrónica, una tecnología que todavía es cara, que es la que permite que podamos leer durante horas sin cansarnos, que se vea perfectamente incluso en un exterior a pleno sol y que de noche haya que leerlos con la luz encendida por que la pantalla no emite luz, a todos los efectos es lo más parecido a leer en papel.
El tamaño de pantalla más popular entre los libros electrónicos es seis pulgadas, más o menos medio folio, algo muy parecido a leer un libro de bolsillo.
Y entonces, ¿qué hago me lo compro o no? -Un libro electrónico es tecnología y debemos aplicar la misma norma que aplicamos siempre a cualquier inversión en dispositivos: Cómpralo si te hace falta o si lo vas a usar ahora, pero no te compres lo último de lo último, sino el que fue el último hace unos meses. No creo que merezca la pena esperar a que bajen más o que a que tengan más prestaciones porque siempre habrá la previsión de que en unos meses saldrá uno mejor. Personalmente creo que lo mejor, para quien lo vaya a usar, es comprar uno no muy caro y cambiar en uno o dos años a otro más avanzado que le va a costar menos que el primero.
La duda que me surge, como conclusión, es si con el libro electrónico pasará como con aquellos marcos digitales que aparecieron hace tres o cuatro años, que había que tener sí o sí y que ahora están abandonados en algún cajón.
Si has llegado hasta aquí y piensas que mejor te esperas un poco, puede que puedas empezar a vivir la experiencia del libro electrónico con un móvil. Una buena página de comienzo en Mobipocket donde hay libros y lectores para tu PDA o móvil. Yo uso el lector de mobipocket con mi BlackBerry Storm y se ve bastante bien.
Si encuentras libros en internet en formatos que no lee Mobipocket (mobi, el mismo que lee Kindle) existe un magnífico conversor de formatos y gestor de libros electrónicos llamado Calibre, que además es gratuito y tiene versiones para Windows, Linux y Mac OSX
Algunos enlaces interesantes:
Guía para comprar un libro electrónico de Soitu (nunca os olvidaremos)
Libros y bitios de José Antonio Millán
Tabla comparativa en Wikipedia
Project Gutenberg
Todo sobre UMPC
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Por Paco Olivares.
Martes, 7 de Julio de 2009.
Mucho se ha escrito sobre Twitter en los medios especializados, incluso en estas páginas hemos escrito sobre Twitter alguna que otra vez, y mucho más se está escribiendo en los últimos días. Aquella aplicación creada por Jack Dorsey a mediados de 2006 con el único objetivo de ser un sistema de mensajería barata de uso empresarial empezó a cautivar al público de Internet, pero aún así no dejaba de ser un entretenimiento sin importancia.
Lo primero que llama la atención de Twitter es lo difícil de describir: Twitter es red social pero también es blog, de hecho habría que hablar de una mini red social (tiene muy pocos recursos en comparación con Facebook) y de un sistema de microblogging. En mi opinión Twitter es incalificable no es red social, ni es blog, es algo nuevo y diferente que está aprovechando la cada vez más presente banda ancha de datos en los móviles. Twitter funciona en el ordenador, pero brilla en el móvil. Usar Twitter desde mi BlackBerry es lo que me ha convertido en un usuario activo de la marca del pajarito.
¿Qué es lo que ha cambiado en los últimos meses para que el resto de redes sociales se esté empezando a tomar en serio a los chicos de los 140 caracteres y para que los blogs empiecen a preocuparse? Dejando a un lado la presencia cada día mayor de los medios en Twitter (sólo El País tiene más de 10.000 seguidores) lo que ya te permite usar el canal como un sistema de información on line, los cambios vienen por el uso de red social que está empezando a tener Twitter. La prueba la podemos ver con algunos ejemplos.
Elecciones en Irán: Tras las votaciones, hay revueltas ciudadanas y el Gobierno empieza a controlar la información que se ofrece del país en el extranjero. Algunos periodistas son expulsados y a otros se les impide hacer su trabajo, se censura Internet, pero queda un hueco por el que sacar información: Twitter. Nadie pensó que la gente en Irán pudiera usar algo tan mínimo para contar lo que pasaba en las calles, enviar fotos y vídeos y organizar un movimiento social enorme. Se puede filtrar Internet, pero quitar Twitter supone el corte absoluto de la red, la oscuridad total. Hasta tal punto fue la cosa así que los servidores de la empresa llegaron casi al colapso, pero, por petición del Gobierno estadounidense, tuvieron que esperar unos días para hacer una actualización, ya que era el único medio activo para recibir información en tiempo real de la situación en el país.
Si la guerra de Iraq en 2003 supuso el conocimiento mundial de los blogs, estas elecciones iraníes ha mostrado a Internet que Twitter es mucho más que 140 caracteres diciendo qué estás haciendo, o lo que es lo mismo: en 140 caracteres se puede contar a Internet lo que está pasando en todo el mundo.
Otro ejemplo, más reciente y más local: El pasado viernes 19 de junio un coche bomba mató a un policía en Bilbao. La única foto del momento del atentado la puso un usuario en Twitter. Poco después los medios digitales reproducían dicha foto.
Es algo que ya está ocurriendo en todas partes y más que va a ocurrir: la gente tiene móviles, los móviles hacen fotos y ahora ya saben cómo publicar esas fotos fácilmente y que todo el mundo las vea. Twitter es el medio de expresión natural para la información generada por los ciudadanos, da igual que sean las fotos de un cumpleaños o la de un avión aterrizando en el río Hudson.
Publicado en Cibersur julio 2009
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Por Paco Olivares.
Domingo, 24 de Mayo de 2009.
Cuando hablamos de radiofórmula nos estamos refiriendo a cadenas con una programación centrada en un único tema, en este caso la música.
Mucho se habla del cambio que está viviendo la televisión por la realidad cada vez más evidente del cambio de los hábitos de consumo de los nuevos usuarios, que acceden directamente a los programas que quieren y los ven cuando quieren, en lo que supone una televisión a la carta de facto que nadie ofrece todavía en España.
Sin embargo, la radio está viviendo un momento similar mucho más discreto y desconocido, pero mucho más extendido, relacionado con las descargas de discos y canciones desde Internet, tanto de forma legal como ilegal.
Durante muchos años la radio ha puesto música en nuestra vida, mientras íbamos en el coche, trabajábamos, o simplemente salíamos de paseo. Pero al mismo tiempo, la radio ha dirigido nuestros gustos musicales en función de los intereses de los sellos discográficos. Así pues, con muy pocas excepciones, las discográficas venden los discos que la gente escucha, la música que los usuarios conocen porque la oyen continuamente en la radio y que es proporcionada por estas mismas compañías. El consumo musical se basa en un factor social (nos gusta escuchar la misma música que nuestros amigos, compartirla, comentarla) y en un factor repetitivo (cuanto más oímos una canción más nos gusta, hasta que se produce la saturación). La radio nos facilitaba todo esto y además gratuitamente.
La alternativa a la radiofórmula siempre ha estado ahí. Yo puedo comprar un disco en cualquier sitio y oírlo en mi casa o en el coche. También puedo oír música directamente desde Internet, siempre que tenga un ordenador cerca. Las descargas masivas de Internet se consideraban un consumo individual que en poco afectaba al consumo colectivo, que era el que sustentaba el mercado discográfico. Pero nuevamente tenemos dos factores que alteran a este equilibrio. Por un lado está el desarrollo de Internet en movilidad: Si tengo en el bolsillo un dispositivo con conexión 3G a Internet, también puedo tener en el trabajo o en el coche toda la música que he estado oyendo en el ordenador de mi casa. Ya no necesito estar junto a un cable eléctrico para oír música desde Internet porque Internet está donde yo estoy. Por otra parte las aplicaciones que nos permiten escuchar música legal y gratuitamente (Last.fm o el más reciente Spotify) también nos permiten compartirla: crear listas, distribuirlas por correo o publicarlas en Internet. Las listas colaborativas de Spotify permiten que un grupo de amigos comparta una misma lista alimentada por todos. El factor social queda, de esta forma, resuelto.
Los que iban a ser nuevos oyentes de radios músicales (y potenciales compradores de discos CD) ya no necesitan la radio para estar al día de novedades, para escuchar la música que les gusta, ni para tener algo de que hablar con sus amigos. Sus compras ahora son electrónicas y alimentan los dispositivos digitales donde almacenan la música. El mercado ha cambiado y más que va a cambiar en (casi digo en el futuro) unos meses.
El futuro de las radifórmulas musicales parece claro, la pregunta que hay que hacer ahora es: ¿Cuál es el negocio de las discográficas, la comercialización de la música o la del policarbonato de plástico con el que se hacen los CD?
Publicado en Cibersur junio 2009
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Por Paco Olivares.
Jueves, 14 de Mayo de 2009.
En el último artículo hablábamos sobre la evolución de los blogs hacia los micro formatos y el reciente éxito de Twitter. La presencia de los contenidos elaborados por los usuarios de Internet ha evolucionado desde las primeras páginas escritas en HTML, hasta los blogs realizados con potentes gestores de contenidos, que nos permiten integrar en un único espacio textos, fotografías, vídeos, enlaces, etc.
Sin embargo, la tendencia hacia lo “micro” ha fragmentado todos estos contenidos en múltiples sitios especializados. Por ejemplo, las entradas rápidas están ahora en Twitter, las fotos en Flickr, los vídeos en Blip o Youtube, los enlaces en Del.ici.ous, las preferencias musicales en Spotify o Last.FM, etc.

Al fragmentar toda la información en diferentes sitios, muchos autores de blogs dejan de actualizar sus antiguos sitios. Los internautas acceden ahora a sitios especializados en enlaces, fotos o vídeos donde aparece integrada toda la información que les interesa y los autores actualizan sus contenidos de forma mucho más fácil que con los antiguos blogs.
Pero, ¿Qué ocurre si el autor quiere integrar todo lo que tiene difuminado en varios lugares, en un único sitio sin tener que estar editando continuamente el blog? Hasta ahora la solución era usar una red social, como por ejemplo Facebook, que permite la integración de muchos de estos servicios, para que quedara reflejada la presencia unificada de las actividades de una persona o entidad.
La otra opción es usar integradores de micro formatos, más conocidos como tblogs o tumblelogs. Posiblemente el más popular de estos integradores es
Tumblr.com , aunque
Soup.io es también muy fácil de usar y muy potente.
A simple vista un tumblelog es una página similar a un blog con todo tipo de contenido multimedia. Si nos fijamos más veremos que prácticamente sólo tienen una columna principal donde se listan las entradas por fecha, no hay comentarios y el diseño es muy simple. Al contrario que cualquier sistema de blogs, los tumblelogs no tienen un tablero de control de la gestión del contenido, sino que éste se administra desde la misma página.
¿Qué se puede hacer con Tumblr o Soup?
Básicamente, como ya hemos dicho antes, un tumbleblog nos permite hacer entradas directamente, como en un blog convencional, pero su gran potencia se demuestra en la integración de los feeds de todo tipo de servicios. Así pues en el tblog podemos mostrar nuestras fotos de Flickr, los vídeos de Youtube, las actualizaciones de Twitter o incluso los enlaces de Del.ici.ous, pero también podemos añadir cualquier contenido del que tengamos la url de su feed. También podemos crear comunidad y permitir que nuestros amigos añadan sus propias entradas o incluso mostrar enlaces a los suyos (esto último en Soup.io)
De una manera muy fácil podemos elegir temas de diseño, modificar los existentes, crear los nuestros y hasta mostrar el tumble en nuestro dominio.
Finalmente, el tumblelog tiene su propio código de embed, para insertarlo dentro de otra página, por lo que podríamos montar uno o varios tlogs en una página web en HTML, que se actualizaría automáticamente.
Casi podríamos explicar el tumbleblog como la deconstrucción de un blog: Al final el resultado es similar a una página web, pero su mantenimiento se hace de forma automática. El autor envía su material a diversos sitios y es el tumble el que se encarga de ir recuperando toda la inoformaciónpara crear un blog integrador de los contenidos de un usuario o con los canales RSS que haya sido programado.
Publicado en Cibersur, mayo 2009
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