Por Paco Olivares. Viernes, 13 de Junio de 2008.

Renovarse o morir

Publicado en Cibersur Junio 2008


… O morir para renovarse. Al final de lo que se trata es de que hay que cambiar, a veces cambiamos todo para que todo siga igual, como decía Lampedusa en Il Gatopardo.

¿A qué viene todo esto, se preguntarán? La verdadera pregunta debería ser ¿Vivimos en un mundo global o no? Porque yo estoy empezando a dudarlo.

Desde los comienzos de la llamada “piratería digital” esto no ha hecho más que evolucionar. Desde la caída de Napster hasta Torrent todo ha sido una especie de “más y mejor” para aquellos que gustan de bajar de Internet películas, canciones, libros, series y todo tipo de productos protegidos por derechos de autor. Sin embargo, los que presuntamente defienden los derechos de los autores lo único que hacen es luchar contra aplicaciones informáticas o páginas web sin darse cuenta de que lo que tienen delante es una tendencia que no va a cambiar. No se puede vaciar el mar con un colador. Hay que regular, no prohibir.

Con la llegada de Internet, lo que antes era físico se vuelve digital (discos de música, programas de televisión, películas, libros, etc.) pero el pago de derechos sigue siendo analógico. A pesar de la tendencia de que el público demanda productos digitales fáciles de obtener, de producir y de almacenar, lo comercializadores de los derechos quieren seguir vendiendo productos físicos, aunque sean a través de Internet, al final tengo un soporte con el contenido en el interior.

Lo debo de haber contado un centenar de veces, pero ahí va una más por si sirve de algo. Vincent Guliano suele contar la experiencia de la Chicago Ice Company, a principios de siglo pasado. Era una empresa que se dedicaba a la fabricación y reparto de barras de hielo. Con la llegada de los primeros frigoríficos, primero intentaron negar la evidencia (el frigorífico no puede superar al hielo), luego intentaron mejorar su sistema de producción y reparto (más almacenes, más velocidad, etc.) y al final terminaron desapareciendo. El problema de la Chicago Ice Company es que no supo cambiar para que todo siguiera igual, es decir: La gente comprando frío y ellos comercializándolo. Por empeñarse en continuar con un modelo obsoleto, terminaron fuera del mercado.

Según leo en la página Wikisubtitles.net, distribuir subtítulos de series extrajeras es un delito porque se altera la integridad de la obra. Me parece bien si hablamos de un negocio, pero mal si de lo que se trata es de ayudar a aquellos usuarios que, sin dominar la lengua de Shakespeare, disfrutan de la obra en su idioma original. ¿No podríamos decir lo mismo de aquellos desaprensivos que doblan a los actores destruyendo el trabajo de interpretación que aquellos hicieron? ¿no es eso también alterar la integridad de la obra? A ver si de lo que estamos hablando es de dinero.

El genial Hernán Casciari publica en su blog Spoiler los 10 nuevos mandamientos de la piratería (http://blogs.elpais.com/espoiler/2008/05/los-nuevos-diez.html) a los que yo sólo añadiría: No silbarás por la calle, ya que podría considerarse ejecución pública.

En la sociedad global, sin fronteras, en la que vivimos, no podemos ver una serie de televisión o escuchar una canción porque los que comercian con los derechos todavía no han decidido la forma y la manera de venderla. Pero la canción está ahí y la gente la va a tener. Si la puede comprar por un dólar, la comprará y si no, hay muchas formas de conseguirla.

¿Alguien podría explicarle a nuestras Chicago Ice Company de hoy que hay personas que quieren ver las series de televisión ya (no el año que viene. Ahora ya sé cuando se estrenan, que no vengan con cuentos, como antes, que cuando vimos Pipi Calzaslargas, la niña ya estaba casada y los niños españoles se traumatizaron), que las quieren en el formato original (16:9, no 4/3. También sé que los americanos ya lo ven en la tele en HD y 16:9, es lo que tiene Internet, que se sabe todo) y en versión original (me temo que no me vale que digan que se tardan 6 meses en traducir 13 capítulos. Los “aficionados” de Internet sacan un capítulo por semana y eso que son unos delincuentes que alteran la integridad de la obra)?

Pues eso, renovarse o morir. ¿Se ha entendido?



 

 

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1 comentario

1. betancourth, hace 1 año y 8 meses

Muy buen articulo, y estoy de acuerdo contigo. La forma de comercializarse los productos ha cambiado, sin embargo, los grandes productores y distribuidores no. Los usuarios quieren los productos, y los quieren ya. ¿Pagarían los usuarios, en cualquier parte del mundo, por una serie que estuviera disponible el siguiente día o el mismo día de su estreno, si la pueden ver por internet? ¿Qué hay de los subtitulos en mi idioma si salen durante las primeras 24 o 48 horas? ¿Por qué tendría que esperar hasta que las televisoras abiertas o de pago de mi país las trajeran? ¿Ver con un desaface de 6 meses a varios años algo que puedo conseguir gratis 48 después de su estreno? En mi caso estaría dispuesto a pagar por ver (ppv), o ha ver comerciales o publicidad de todo tipo, si el producto estuviera alli. La gente no es pirata, ni ratera, ni nada por el estilo, si les ofrecen el producto lo van a comprar. Simplemente no quieren cambiar, y quieren seguir ganando lo mismo.

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