La vida en el nuevo hogar conectado
(Publicado en Cibersur -Diciembre 2006)
Muy probablemente todo lo que veremos a continuación habría sonado a ficción hace sólo unos años, pero hoy es ya una realidad. Nuestras casas se empiezan a llenar de aparatos conectados a Internet y el ancho de banda ya no da para más. Los hijos crecen y heredan nuestros ordenadores, a la vez que el número de computadoras crece en el hogar. Al mayor número de ordenadores hay que sumar las PDA’s y videoconsolas que usan la conexión wifi para entrar en Internet. La música, las fotografías, las películas y documentos de todo tipo ya son digitales y se guardan en discos duros.
Los routers wifi están permitiendo que todo tipo de dispositivos se conecten en red y tengan la posibilidad de acceder a Internet. La posibilidad de conectarse tanto a una red local como a Internet sin necesidad de cables nos permite oír en el salón música almacenada en un disco duro del despacho, imprimir un documento desde la piscina o pasar directamente las fotos de la cámara a la PDA.
Tal cantidad de aparatos conectados puede también tener su lado negativo y es que en el maremagnun de discos duros y de llaveros USB en el que vivimos, a veces es imposible recordar dónde guardamos aquel programa que nos hacía falta o los drivers imprescindibles para conectar el teléfono al ordenador.
Todo esto está convirtiendo a los padres en administradores informáticos de una red local que hace años habría sido muy respetable y deben repartir el escaso ancho de banda libre entre los hijos como antes se repartía el tiempo de uso de los juguetes. En el mundo hacia en el que nos dirigimos, a los niños ya no se les obliga a ordenar su cuarto sino a mantener limpia su cuota de disco duro y a pasar a DVD los ficheros que no utilicen.
Las discusiones del tipo:
- Mamá, Javier ha guardado cosas en mi parte del disco duro.
- María se ha terminado los DVD y dice que grabe en CD.
- Niños, os he dicho que en el disco duro externo es para mis archivos del trabajo.
Ya son habituales en muchos hogares y más que van a ser.
Nuestros hijos han crecido al mismo tiempo que Internet se ha hecho popular y para ellos la fotografía y el vídeo digital son absolutamente normales, al igual que lo son las nuevas tareas que se van generando como resultado de la digitalización de nuestra vida. Por ejemplo, ahora hay que decidir quién se encarga, después del verano, de pasar a DVD todas la películas de las vacaciones o quién pone al día el blog con las fotos del viaje a Asturias, por no hablar de las compilaciones musicales que se usan en el coche, las copias de respaldo de los archivos importantes, la actualización de los sistemas operativos, pasarle el antivirus a todo lo que se baja de Internet, apagar los ordenadores que no se están utilizando, controlar la tinta de las impresoras y un montón de nuevas obligaciones.
Quizá uno de los mayores inconvenientes de este mundo conectado es lo estrecha que puede llegar a ser la banda ancha. En cuanto unos y otros conectan las consolas a Internet, se ponen a chatear, a bajar archivos o a mandarse cosas por la red local, hay veces que dan ganas de irse al “ciber” de la esquina para poder escribir tranquilamente en Google Docs el artículo de cada mes.
Como la cosa no parece tener solución a corto plazo, sólo nos queda ampliar y ampliar en lo posible la conexión a Internet, hasta que se hagan independientes y se vayan a administrar su propia red :-)







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1 comentario
1. Anónima, hace 5 años y 1 mes
¡Muy bueno! Me ha encantado. Estoy descubriendo ahora mismo tu blog y me parece genial. Felicidades por el.